martes, 13 de diciembre de 2011

SACUDIDA

Todo es  movimiento,
inesperado tormento
las paredes en el juego del vaivén
resuenan al presagio  apocalíptico,
el  suelo responde también
preso  de un silencio atípico
el sonar de mis latidos  sucumbe
al incesante repetir de tu nombre.

Eduardo Sastrías

domingo, 4 de septiembre de 2011

INCERTIDUMBRE




 ¿Quién soy?, no lo sé más.
No me reconozco frente al espejo.
Me he vendido por treinta monedas de plata
y el fantasma del calvario acecha.


Acaso la densa neblina ha borrado el horizonte,
o ha sido su línea la que me ha ahorcado
en este juego catártico entre el pasado y el presente


Mil preguntas cual serpentinas salen al aire
en busca de una respuesta.
El tiempo ha rayado la frágil cara pulida
de una moneda de cambio llamada juventud.


El ocaso envía sus emisarios
vestidos de ángeles caídos
para arrancarme las alas también.


¿Quién soy yo?, no lo sé más.
No me reconozco frente al espejo.
Me he vendido por treinta monedas de plata
y el fantasma del calvario acecha.


Eduardo Sastrías

viernes, 26 de agosto de 2011

DESPEDIDA

Qué tristes quedaron
los que un día
de aquí se alejaron.
Se quedaron llorando,
quizá suplicando
por un minuto que
no conocemos,
por ese momento
que siempre desperdiciamos.

Nos dejaron con las
manos sin nada,
el corazón destrozado
Y el alma congelada.
Qué tristes quedaron
los que un día
de aquí se alejaron.

Se fueron para siempre
queriendo volver
y decirnos al oído
lo que podemos perder.

Llenar esta ausencia
resulta en vano,
no hay nada en el mundo
que supla su esencia.

Un compromiso el vacío
ha dejado
y es proseguir,
es venerar
lo que una vez ellos
no pudieron continuar.

¡ Qué tristes quedaron
los que un día
de aquí se alejaron!

Eduardo Sastrías

sábado, 2 de julio de 2011

ONCE



Once

Uno a uno de la mano cuentan once.
Uno a uno lloraron los días.
Uno a uno los inundó la costumbre.
Diez más uno siempre uno,
sólo uno y uno solo.
Paso a paso de uno en uno
los caminos se fueron formando
las huellas se fueron borrando...
Uno a uno se fue reinventando.

Eduardo Sastrías
(2/05/2011)

miércoles, 30 de marzo de 2011

SÍNDROME DE MUERTE



SÍNDROME DE MUERTE (En memoria a las víctimas del VIH)


Pensar que ambos jugábamos en mismo jardín de rosas,

sin siquiera imaginar que la espina de alguna de ellasnuestra vida pudiera cambiar.

El mundo parecía un pequeño trozo atrapado en nuestras manos

en el que reíamos y gozábamos sin pensar en un final; sin advertir que entre tantos y tantas hubiera una fruta cuyo veneno fuera letal.

Hoy te veo en un cuarto de hospital.

Eres mitad hombre, mitad nada.

Poco a poco se ha extinguido la flama de tu llamarada.

El dolor y la desesperación son tu nocturna bendición .

“¿Dónde están todos?” preguntas al vacío,

y en tu negra soledad te responde tan sólo el silencio.

Dónde están todos, que la espalda te han dado.

Dónde está la vida que de ti se ha burlado.

Sin embargo hoy a pesar de todo y de todos te necesito tanto como tú a mí.

Porque eres el héroe del mañana y el ángel del ayer.

Porque te aferras por no desfallecer y aunque tu sangre se pudre,

hay un grito de vida en cada lágrima derramada.

Por ser tan diferentes tenemos que llevar un estigma ,

por qué porser tan diferentes tenemos que sufrir más en la vida

y por qué por ser tan diferentes tenemos que cargar una cruz al calvario

que no será mas que el escenario del morbo y el desprecio.

Por qué por ser tan diferentes encontramos un final de un modo tan especial.

Vivirás querido amigo, vivirás para siempre aunque ya no estés conmigo,

donde quiera que me encuentre estarás a mi lado

para recordar momentos del pasado...

y entonces nada ni nadie romperá nuestro lazo sagrado.

Eduardo Sastrías